¿LA FEMINIZACIÓN DE LA POLÍTICA?
A PROPOSITO DE LA CANDIDATURA DE LOURDES FLORES Y MARTHA CHAVEZ
Estamos próximos a celebrar el Día de la Mujer, creo que es un buen momento para hablar sobre la mujer y su relación con la política.
Hace unas semanas atrás en el programa televisivo que conduce el Sr. Nicolás Lúcar se realizó una encuesta dirigida a las mujeres de diversos estratos sociales para conocer sus preferencias electorales, muchas de ellas coincidieron en argumentos como aquél que “ya era hora de que gobierne una mujer”, o que “las mujeres son más honestas”, además de otros argumentos que son en realidad discutibles y relativos, pero que entrañan un evidente desgaste y falta de credibilidad de los miembros del llamado “sexo fuerte” y de su particular forma de hacer política.
También en otra encuesta elaborada últimamente por Imasen dirigida a niños y adolescentes entre 11 a 17 años hay un 49.5% quienes piensan que el próximo presidente de la República debe ser una mujer. La encuesta también señala que el 39.5% de los menores contestaron que votarían por Lourdes Flores si es que pudieran hacerlo.
Entonces, se puede percibir una gran expectativa en la población por otorgarle la responsabilidad de llevar las riendas de los destinos de nuestro país a una mujer, hay una suerte de necesidad de cambiar los estilos de hacer política y de creer que hay aún una luz en el túnel, las
propuestas quedan de lado y se apuesta por la persona.
La mujer representa la esperanza de conducir mejor los destinos de nuestro país, puesto que es ella quien así como las demás hembras de las otras especies de nuestro planeta se encarga de la conservación de su descendencia, es ella que en situaciones adversas establece estrategias de sobrevivencia, una prueba de ello es la eficiente administración de los comedores populares o de los comités de vaso de leche que han protegido del hambre a miles de familias en extrema pobreza, es quien en muchos casos tiene que asumir la conducción de su hogar por ser viuda o madre soltera.
Sin embargo, es preciso hacer una diferenciación entre lo que significa ser una mujer común y corriente y ser una mujer que hace política, son dos aspectos que se diferencian en esencia. Además la categoría conceptual mujer no obstante puede describir características esenciales de la hembra de la especie humana, sin embargo no es capaz de establecer las especificidades que existen a partir de la diferencia social y económica de éstas, por lo tanto, es claro que las mujeres por el hecho de serlo no tienen las mismas necesidades ni problemas, esto va a depender de su situación social y de su posición en el aparato productivo, lo que quiere decir que no se puede hablar de lo femenino en general, sino que se tiene que particularizar y entender a la mujer dentro del estrato socioeconómico y del entorno cultural en el que se ubica.
Pero ubiquémonos únicamente en la diferencia existente entre mujeres que hacen política y aquéllas que no, entendiéndose que la política es la lucha por el poder, y que la gente que hace política en nuestro país suele “vivir de la política”, la mujer que se relaciona con instituciones políticas es un ser humano con deseos de ejercer dominio sobre otros, es decir, de ser obedecida, de influir positiva o negativamente en la forma de pensar o actuar de los otros, de lograr un status en la sociedad, con ansias de llamar la atención de los demás y por supuesto de beneficiarse personalmente del poder. Al respecto, Francisco Miroquesada Cantuarias[1] sostiene que “entre los motivos que impelen a una persona a intervenir en política destacan cuatro por su frecuencia: voluntad de poder, vanidad, enriquecimiento, voluntad de servicio. El más elemental análisis nos muestra que estos motivos presentan un alto índice de interpenetración. Es muy difícil, en efecto, distinguir en el político cuando está actuando por voluntad de dominio, por vanidad o por voluntad de servicio. Más fácil es detectar cuándo procede por avidez económica. En muchos casos el afán de enriquecimiento es el único(…) Uno de los hechos que más contribuye a la sobreposición de motivaciones es que los principios éticos se prestan de manera admirable para justificar acciones políticas que satisfagan plenamente la aspiración al dominio y al brillo personal. La convicción de que todo lo que hace es por voluntad de servicio, se instala en la conciencia del político”.
La política como ha sido concebida, es una permanente lucha por el poder, al respecto el talentoso sociólogo alemán Max Weber (2) sostiene que “El que busca la salvación del espíritu, del suyo propio y del de los otros, no deberá buscarla en el camino de la política, porque las muy diferentes tareas de la política sólo pueden resolverse por medio de la violencia. El genio o el demonio de la política vive en tensión interna con el dios del amor,…” La política, como dice Weber, es pasión. Y cuando impera la pasión peligra la ética.
Partiendo de que la ética y la política son dos aspectos irreconciliables- sino remitámonos a Machiavelo quien sostiene que “el fin justifica los medios”, él afirma que el actor político para ser eficaz debe tener la capacidad de imponer su proyecto aún contra la vida de los otros - la mujer que hace política, ingresa en un círculo vicioso de envilecimiento que se expresa en la cada vez menos práctica de valores morales y éticos, lo cual no quiere decir que la mujer deba circunscribirse al espacio privado y que los asuntos públicos no le conciernan a ésta, eso no creo que deba ser así, lo que sucede es que mientras la práctica política cotidiana en nuestro país esté envilecida y se siga ejerciendo el poder en beneficio de un grupúsculo de mediocres y sobones del partido gobernante, mientras no prime la capacidad moral o intelectual de las personas, sino la cantidad de dinero que aportó para la campaña o el carnet del partido, entonces no podremos hablar de un juego político limpio.
Las mujeres tienen un papel importante en la vida política del país, se trata entonces de establecer nuevas prácticas políticas, no de continuar con lo ya establecido a través de siglos de dominación en el que ha predominado un modelo societal patriarcal, no de permanecer impasible ante la corrupción, no de hablar a media voz, no de hacer pactos infames con los varones por el simple hecho de ser su correligionario, no de reproducir conductas negativas como aquellas del típico camaleón, que va cambiando de color político de acuerdo
a las circunstancias, hay muchos ejemplos sobre esto último, sino basta ver la trayectoria política de Annel Townsend y Gloria Helfer quienes han militado en partidos políticos diversos, o nuestra congresista Maruja Alfaro que se ha servido del poder sin ningún remordimiento, asimismo podemos remitirnos a las mujeres que militaban en el grupo extremista Sendero Luminoso, quienes se caracterizaban por su mayor crueldad y dogmatismo. El matriarcado puede ser una opción interesante de ejercer el poder, pero no como una copia fiel del patriarcado sino más bien como una forma nueva de hacer política , cuyo único propósito sea el de servir realmente a la sociedad.
La mujer campesina tiene un papel indirecto en este juego político, siendo objeto de manipulación de los partidos políticos, se acuerdan de ellas en tiempos de elecciones, porque saben los “agudos líderes políticos”, que son muy fáciles de convencer a cambio de migajas, son un sector disponible para cualquier grupo partidario. La mujer campesina sigue siendo excluida, por ser indígena, por ser quechuahablante y por ser analfabeta. Sin embargo, sus congéneres que postulan a la presidencia no se identifican con ellas porque las mujeres del campo son ciudadanas de segunda, porque hablan una lengua que las señoras candidatas no hablan., porque tienen costumbres diferentes y porque esencialmente no son instruidas y locuaces como ellas.
La mujer peruana en general puede ser capaz de crear nuevas formas de hacer política, de entender desde su perspectiva de dadora de vida de modo diferente el cambio social y económico en nuestro país, de abordar los principales problemas del país desde una nueva visión de lo que significa haber nacido en un país tan diverso y complejo al mismo tiempo.
La historia de nuestro país nos muestra algunos personajes femeninos cuya lucha fue en beneficio de las mayorías, Micaela Bastidas, que demostró el coraje de la mujer andina durante la justa rebelión de los indígenas frente a los abusos cometidos por los españoles invasores, o también viene a la memoria la labor patriótica de las esposas de los soldados peruanos durante la Guerra
con Chile, estamos hablando de las llamadas despectivamente por la oligarquía “rabonas”, quienes cumplieron la labor de enfermeras y de proveedoras de alimentos, demostrando amor no sólo por sus compañeros sino por la patria.
EL MATRIARCADO EN NUESTRA HISTORIA
Nuestra historia revela que existieron pueblos gobernados por mujeres en la época pre-hispánica, según el historiador Juan José Vega “Las Capullanas fueron mujeres que poblaron el norte peruano y que instituyeron el matriarcado como tipo de familia y sociedad . Fue así como en los valles costeños, especialmente en los septentrionales, auténticos regímenes ginecocráticos continuaron floreciendo bajo la égida incaica. Su rastro lo percibimos en el mito; y lo podemos contemplar también en su plenitud al momento de la incorporación de nuestro país al Occidente”.
Según los cronistas y expedicionarios de la época se las describe, como “mujeres que amaban, pues, con tanta pasión como guerreaban o cazaban. Se vivía en realidad en un pleno status poliándrico; se les llamaba así por el vestido que traían a manera de capuces, con que se cubren desde la garganta a los pies ...”.
Entonces, la idea de darle poder a una mujer para que conduzca los destinos de nuestro pueblo no es reciente, sin embargo, existe hoy la duda de si Lourdes Flores y Martha Chávez son una alternativa para alrededor de 15 millones de peruanos en situación de pobreza, está presente la interrogante acerca de si son ellas las llamadas a establecer un régimen matriarcal que tenga como objetivo principal incluir a los excluidos, dar trabajo a los desempleados, dar oportunidades a los jóvenes, crear un clima de credibilidad en el futuro, dar esperanza a las familias campesinas que viven el drama de la pobreza extrema.
¿VIVIR DE LA POLITICA O PARA LA POLITICA?
La política ha sido entendida a través de la historia como el “arte de gobernar” o la “lucha por el poder”, y la lucha por el poder –hablando literalmente – es violencia. Para Miroquesada(3) “el aspirante a gobernar tiene que aniquilar a su adversario. Y esta necesidad lo lanza, como
una catapulta más allá del bien y del mal (…)”.
Entonces, ¿cuál es el rol del elector ante esta situación? , “podemos pensar que una buena solución sería incrementar al máximo la capacidad de los electores para analizar las cualidad personales de los aspirantes al poder, tan a fondo, que pudiera predecir su comportamiento futuro.(…) esta solución parece bastante aceptable. Pero en la práctica es pura utopía”. (4)
La actividad política se ha convertido en un negocio redondo, si es verdad que se tiene que invertir algunos miles de soles, pero al ocupar una curul en el congreso, o algún otro cargo público “de confianza” esa inversión será revertida con creces y vaya que sí.
Hay una crisis política que se expresa no sólo en la falta de claridad de los actores políticos, sino en la falta de ética de estos actores , en la prevalencia “del vale todo” , del “individualismo”, del “sálvese quien pueda”, en la generalización de aquella frase que se hizo tan popular después del destape de la corrupción del gobierno del japonés Fujmori, “ha robado, pero ha hecho obras”. Esta forma de hacer política y de relacionarse con ella, debe acabar por el bien de nuestro país, por el futuro de nuestros niños y niñas que aspiran vivir en una sociedad más equitativa y menos excluyente.
LAS PERLAS DE UN MODELO EXCLUYENTE
El gobierno de la socialcristiana Lourdes Flores y de la fujimorista Martha Chávez significaría el continuismo del modelo económico impuesto en nuestro país a partir del Consenso de Washington, estamos refiriéndonos precisamente al modelo económico neoliberal, el que va de la mano con la llamada “globalización”, la que no es otra cosa que la expansión de Occidente en el mundo sobre la base de la hegemonía de los
países ricos y la cada vez mayor pauperización de los países pobres o del tercer mundo.
El prestigioso sociólogo ancashino Aníbal Quijano(5) -conocido en el extranjero más que en su propio país - refiriéndose a la globalización y los forzados modelos neoliberales en los países pobres, sostiene que “los resultados son catastróficos para la vasta mayoría de la especie. Así, en un lado aumenta el número de países donde el Estado va siendo separado de todo control real de la mayoría de la población y llevado a operar casi exclusivamente como administrador y guardián de los intereses de los capitalistas ´globales´. Se trata de un proceso de desnacionalización del Estado y de desdemocratización de las relaciones políticas en la sociedad. Ese proceso afecta, sobre todo, a todos aquellos países donde la democratización y la desnacionalización de las sociedad y de sus relaciones en el Estado no habían culminado o sus conquistas eran aún muy precarias.(…) En el otro plano, la reconcentración del control del trabajo y de sus recursos y productos y la polarización social de la población mundial llegan ya al extremo de que sólo el 20% de la población mundial controla el 80% del producto mundial y, viceversa, el 80% de esa población no tiene acceso sino al 20% de tal producto. La distancia entre ricos y pobres del planeta no sólo es la mayor de la historia, sino que crece diariamente entre países , entre empresas y países y por cierto entre habitantes de cada país. Así, entre los países ricos y pobres la distancia es ahora de 60 a 1 cuando hace apenas menos de dos siglos era apenas de 9 a 1. La General Motors ganó 168 billones de dólares en 1996 mientras que Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá Paraguay, Perú, Uruguay , juntos no llegaron sino a un PBI combinado de 159 billones de dólares. En América Latina, los ingresos del 20% más rico es 16 veces mayor que del 80% restante.(…) Actualmente 3 de las personas más ricas del mundo tienen una fortuna mayor de 48 de los países pobres”.
Esto es sólo una descripción de la situación social y económica en el planeta, producto de las imposiciones a rajatabla de un modelo económico excluyente como es el neoliberalismo, que basándose en dogmas como el del libre mercado, está trayendo como consecuencia la cada vez mayor pauperización de la población, de sectores como el campesinado que habita en las zonas altoandinas de nuestro país y que su relación con el mercado nula porque estas familias campesinas sólo producen para el autoconsumo y ni siquiera se relacionan con el mercado como consumidores porque en muchos de los casos
su economía no está monetarizada, ésta se basa principalmente en el trueque o intercambio.
De modo que las cosas no son como la Sra, Chávez - fujimorista convicta y confesa - sostiene, refiriéndose a los “logros” del gobierno del japonés Fujimori, según ella las exportaciones crecieron, el agro también creció y exportó, lo
cual es cierto , “entre 1992 y 2002, las exportaciones agropecuarias totales se triplicaron(…)”(6), pero lo que no dice es que las exportaciones agropecuarias crecieron en la costa, creo que no se trata de evaluar el crecimiento del sector agrario a partir de experiencias en la costa rural, sino de abordar la problemática desde las poblaciones en extrema pobreza que están asentadas en la sierra rural y que no tienen ninguna vinculación con el mercado, y si la tienen es sólo como consumidores pero no como productores.
Por otro lado, la Srta. Flores, en su desesperado intento por no parecer de la “derecha”, utiliza en su discurso el término economía social de mercado, lo cual parece ser una aberración conceptual, puesto que lo social siempre está presente en cualquier espacio en la que interactúen los hombres o mujeres, el mercado es un espacio de intercambio económico y social, además hay que ser claros que a los que entran a competir en el mercado sólo les interesa la ganancia, y saldrán triunfadores sólo los más fuertes, los débiles serán desplazados sin opción a seguir compitiendo. La forma como los liberales entienden la libertad, es sólo posible en igualdad de condiciones, en un hipotético caso en el que todos los miembros de una sociedad tengan los mismos derechos y oportunidades, y no en un país donde más de la mitad de la población vive con menos de 1 dólar diario.
Entonces, podemos sostener que el viejo modelo liberal que está hoy en boga, no es aplicable en realidades como la nuestra, en la que existen una serie de problemas no resueltos y a los que debe atender el Estado, como es el caso de la salud, la educación, la seguridad social, el agro. No es cierto, que en los países ricos como es el caso de los EE.UU. el Estado no tenga ninguna injerencia en la economía, claro que si la tiene, es por eso que sus productos agrícolas entran a competir en el mercado internacional con precios bajos, porque son subsidiados.
A MANERA DE CONCLUSION
No se puede pensar en una mujer gobernante por el simple hecho de serlo, sino que se debe pensar que detrás de esa mujer hay un proyecto político que será la salvación o la ruina de nuestro país, la Sra. Chávez y la Srta. Flores proponen un modelo económico del que ya
conocemos sus consecuencias, sino vayamos a nuestras comunidades más pobres y veremos que el “desarrollo” se circunscribió a llenar de cemento estos lugares, a regalar productos comestibles de pésima calidad, sembrando así la mendicidad, y utilizarlos como clientela para sus fines políticos. Es probable que gobernantes corruptos y sus trajinados modelos económicos que aparecen como nuevos y salvadores nos hayan arrebatado muchas cosas, pero lo que nunca van a poder arrebatarnos es la capacidad de indignarnos frente a todas las atrocidades cometidas a lo largo de nuestra historia y la capacidad de renacer de nuestras cenizas y hacer de nuestro país un lugar digno en donde se entienda la verdadera dimensión de
haber nacido en una tierra tan maravillosa como ésta. Si bien es cierto la cuestión de género tiene un lugar importante en este proceso, lo más importante es que hombres y mujeres nos hermanemos y luchemos juntos por un mismo objetivo que es el de ver crecer a esta tierra que nos vio nacer, para lo cual es necesario saber quiénes somos y de dónde venimos.
Además, creo que la mujer juega un papel preponderante en el tipo de país que queremos construir, así como en la creación de nuevas formas de hacer política, es ella quien se va a encargar de educar a las generaciones futuras, es entonces necesario que las mujeres que hacen política no sigan con viejas prácticas que sólo han causado dolor y sufrimiento, es el momento de apostar por la vida, por los pobres y por nuestros niños y niñas que son el futuro de nuestra patria.
Huaraz, Marzo 2006
[1] MIROQUESADA CANTUARIAS, Francisco : Reyes filósofos y reyes timófilos (reflexiones entre la política y la ética). En: Revista Peruana de Ciencia Política y Ciencias Sociales . Lima, 1988.
(2) Basic Concepts in Sociology by Max
Weber. Translated & with an introduction by H. P. Secher. New Jersey , 1972.
(3) New Roman','serif'; mso-ansi-language: EN-US; mso-bidi-font-family: Tahoma"> Op. Cit. Pag. 146.
(4) Op. Cit. Pag. 147.
(5) QUIJANO, Aníbal: “El Nuevo imaginario anticapitalista” En: Revista de Sociología Volumen XII.Lima, Julio 2002- Número 13 y 14. Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
(6) ESCOBAL, Javier ; VALDIVIA, Martín: “Perú: Hacia una estrategia de desarrollo para la sierra rural”. Lima, 2004. GRADE. Manuscrito.
jueves, 1 de abril de 2010
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